The Fountain - Ending
Published by astrid stocker under Videos on 12:00Una pelicula para no olvidar, habla de la vida, la muerte y la visión Maya de Xibalba ( Inframundo).
LUNA óleos sobre tela 100 x 120 cm
"Miro una planta en la tierra y sólo veo su imagen refleja. Cuando miro hacia las estrellas tanto más veo el verdadero ser allí en lo alto: La naturaleza recién se me rebela cuando considero la tierra con el cosmos como una unidad.
Yo como ser humano llevo en mi interior el mundo físico, el mundo anímico y el mundo espiritual." R.E.
Pizarras de R. Steiner ver más..... y más.
Aprovecha cualquier oportunidad que tengas de recordar cuál es tu camino. El olvido es como el opio. Nunca subestimes su capacidad para alejarte de aquello que sabes que es tu interés esencial. Utiliza todos los despertadores que funcionen, para que te ayuden a recordar.
"Te sorprenderá saber que la raíz de donde proviene la palabra pecado significa olvido; la raíz significa olvido. Si puedes recordar que olvidar es pecar, entonces tendrás un enfoque correcto. Entonces recordar es una virtud. Jorge Gurdjieff solía llamarlo recuerdo de sí. Buda lo llama Sammasati, atención correcta. Krishnamurti lo llama presencia. Pero todas esas palabras significan sólo una cosa: No te olvides de tu interior más profundo; permanece enraizado ahí, permanece ahí conscientemente".
"Atardecer" óleo sobre tela

MENTE*AGUA Fragmento óleo sobre algodón 
Cada ser humano es único. Ni siquiera hace falta plantearse quién es superior y quién inferior. Sí, las personas son diferentes. Dejadme que os recuerde algo para que no me entendáis mal. No estoy diciendo que todos somos iguales. Nadie es superior ni inferior, pero tampoco somos iguales. Las personas son simplemente únicas, incomparables. Tú eres tú, yo soy yo. Yo tengo que aportar mi potencial a la vida, tú tienes que aportar el tuyo. Yo tengo que descubrir mi propio ser y tú tienes que descubrir el tuyo. Cuando desaparece la inferioridad, todo sentimiento de superioridad también desaparece. Viven juntos, no se les puede separar. El hombre que se siente superior sigue sintiéndose inferior en algo. El hombre que se siente inferior quiere sentirse superior en algo. Son un par; siempre están juntos; no se les puede separar. Ocurrió... Un hombre muy orgulloso, un guerrero, un samurai, vino a ver a un maestro zen. El samurai era famoso, bien conocido en todo el país. Pero mirando al maestro, mirando la belleza y la gracia del maestro, de repente se sintió inferior. Quizá había venido con el deseo inconsciente de probar su superioridad. Dijo al maestro: —¿Por qué me siento inferior? Hace un momento todo estaba bien. Al entrar en tu patio, de repente me he sentido inferior. Nunca me había sentido así. Siento un temblor en las manos. Soy un guerrero, me he enfrentado a la muerte muchas veces y nunca he tenido miedo, ¿por qué siento este temor? —Espera —dijo el maestro—. Cuando todos se hayan ido, te responderé. La gente seguía viniendo a visitar al maestro y el hombre se sentía cada vez más cansado. Al llegar la noche la habitación se vació y cuando ya no quedaba nadie, el samurai dijo: —¿Puedes responderme ahora? —Vamos fuera —dijo el maestro. Era una noche de luna llena, la luna estaba saliendo por el horizonte... y el maestro dijo: —Mira estos dos árboles. Éste árbol que se eleva hacia el cielo y este otro pequeño. Ambos han estado al lado de mi ventana durante años y nunca ha habido ningún problema. El árbol pequeño nunca ha dicho: «¿Por qué me siento inferior a ti?» al árbol grande. ¿Cómo puede ser? Este árbol es pequeño y ese árbol es grande, y nunca he escuchado ni un susurro. ,br> —Porque no pueden compararse —dijo el samurai. —Entonces no hace falta que me preguntes, ya conoces la respuesta —dijo el maestro. Las comparaciones son las que crean la inferioridad o la superioridad. Cuando no comparas, toda superioridad e inferioridad desaparecen. Entonces eres, simplemente estás allí. No importa si eres un matorral o un gran árbol; eres quien eres. Eres necesario. Una hoja de hierba es tan necesaria como la mayor de las estrellas. Sin esa hoja Dios sería menos de lo que es. El canto del cuclillo es tan necesario como cualquier Buda; el mundo será menos rico si el cuclillo desaparece. Mira a tu alrededor. Todo es necesario y todo encaja entre sí. Es una unidad orgánica: nadie es superior ni inferior, nadie está más alto o más bajo. Cada uno es único e incomparable. Copyright © 2008 Osho International Foundation


El cielo y el infierno no son geográficos, son psicológicos, son tu psicología. El cielo y el infierno no están al final de tu vida, están aquí y ahora. La puerta se abre a cada momento; a cada momento transitas entre el cielo y el infierno. Es algo que ocurre de momento a momento, es urgente; en un momento puedes pasar del infierno al cielo, del cielo al infierno. El infierno y el cielo están dentro de ti. Las puertas están muy cerca una de otra: con la mano derecha puedes abrir una y con la izquierda puedes abrir la otra. Con un cambio mental, todo tu ser se transforma: del cielo al infierno y del infierno al cielo. Cuando actúas inconscientemente, sin conciencia, estás en un infierno; cuando eres consciente, cuando actúas con plena conciencia, estás en el cielo. El maestro zen Hakuin es uno de los raros florecimientos. Vino a verle un guerrero, un samurai, un gran soldado, y le preguntó: «¿Existe el cielo, existe el infierno? Y si hay cielo e infierno, ¿dónde están las puertas? ¿Desde dónde se entra? ¿Cómo puedo evitar el infierno y elegir el cielo?»Era un guerrero simple. Un guerrero siempre es simple; de otro modo no sería guerrero. Un guerrero sólo conoce dos cosas: la vida y la muerte; su vida siempre está en juego, siempre está jugando; es un hombre simple. No había venido a aprender ninguna doctrina. Quería saber dónde estaban las puertas para evitar el infierno y entrar en el cielo. Y Hakuin le contestó de la única forma que un guerrero podía entender.¿Qué hizo Hakuin? Le dijo: —¿Quién eres tú?—Soy un samurai —replicó el guerrero.En Japón ser un samurai es algo de lo que sentirse orgulloso. Significa ser un guerrero perfecto, un hombre que no durará ni un segundo en entregar su vida. Para él, la vida y la muerte sólo son un juego. Y dijo: —Soy samurai, soy un jefe de samurais. Incluso el emperador me presenta sus respetos.—¿Tú un samurai? —dijo Hakuin riéndose—. Más bien pareces un mendigo.El orgullo del samurai estaba herido, su ego machacado. Olvidó a qué había venido. Sacó la espada y estaba a punto de matar a Hakuin. Olvidó que había venido a ver al maestro para aprender dónde están las puertas del cielo y del infierno.Hakuin se rió y dijo: —Ésta es la puerta del infierno. Con esta espada, esta ira, este ego, así se abre la puerta. Esto es algo que un guerrero puede entender. Y el samurai comprendió de inmediato: ésta es la puerta. Volvió a envainar la espada.Y Hakuin dijo: —Ahora has abierto las puertas del cielo.El infierno y el cielo están dentro de ti, ambas puertas están dentro de ti. Cuando te comportas inconscientemente, allí está la puerta del infierno; cuando estás alerta y consciente, allí está la puerta del cielo.¿Qué le ocurrió a aquel samurai? Cuando estaba a punto de matar a Hakuin, ¿era consciente? ¿Era consciente de lo que estaba a punto de hacer? ¿Era consciente de para qué había venido? Toda conciencia había desaparecido. Cuando el ego se adueña de la situación, no puedes permanecer alerta. El ego es la droga, el intoxicante que te hace completamente inconsciente. Actúas, pero tu acto viene del inconsciente, no de la conciencia. Y cuando un acto viene del inconsciente, la puerta del infierno se abre. Hagas lo que hagas, si no eres consciente de lo que estás haciendo, la puerta del infierno se abre.El samurai recuperó la alerta inmediatamente. De repente, cuando Hakuin dijo: «Ésta es la puerta, ya la has abierto», esa misma situación debe haber creado una alerta. Un momento más y la cabeza de Hakuin habría rodado por los suelos. Y Hakuin dijo: «Ésta es la puerta del infierno».No es una respuesta filosófica; ningún maestro responde de manera filosófica. La filosofía sólo existe para las mentes mediocres, no iluminadas. El maestro responde, pero su respuesta no es verbal, es total. La cuestión no era que aquel hombre podría haberle matado. «Si me matas y eso te pone alerta, merece la pena»; Hakuin jugó el juego. El guerrero estaba allí, parado, con la espada en la mano y Hakuin estaba justo enfrente: sus ojos se reían, su rostro sonreía y las puertas del cielo se abrieron. Él entendió: la espada volvió a la vaina. Mientras ponía la espada en la vaina debe haberse sentido totalmente silencioso, pacífico. La ira había desaparecido, la energía que acompañaba a la ira se había convertido en silencio. Si te despiertas de repente en medio de la ira, sientes una paz que nunca había sentido antes. La energía se estaba moviendo y de repente se detiene; entonces tendrás silencio, un silencio inmediato. Caerás en tu ser interno, y la caída será tan repentina que serás consciente. No es una caída lenta, es tan repentina que no puedes permanecer inconsciente. Sólo puedes permanecer inconsciente con las cosas rutinarias, con las cosas graduales; te mueves tan despacio que no puedes sentir el movimiento. Esto fue un movimiento repentino: de la actividad a la no-actividad, del pensamiento al no-pensamiento, de la mente a la no-mente. Mientras la espada volvía a la vaina, el guerrero se dio cuenta. Y Hakuin dijo: «Aquí se abren las puertas del cielo».El silencio es la puerta. La paz interior es la puerta. La no-violencia es la puerta. El amor y la compasión son las puertas. OSHO
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El Loco es aquel que va confiando; El loco es aquel que va confiando, aún en contra de todas sus experiencias. Tú lo engañas y él confía en ti; Y tú lo engañas nuevamente, y él continúa confiando en ti. Entonces tu dirás que él es un loco, que no aprende. Su confianza es tremenda; su confianza en tan pura que nadie puede corromperla.Sé un loco en el sentido Taoísta, en el sentido Zen. No trates de crear una pared de conocimiento alrededor de ti. Cualquier experiencia que venga hacia ti, deja que suceda, y luego ve eliminándola. Sigue limpiando tu mente; continúa muriendo para el pasado, así permanecerás en el presente, Aquí y Ahora, como si recién hubieras nacido, como un bebé.Al principio va a ser muy difícil. El mundo comenzará a tomar ventaja sobre ti... déjalos. Ellos son unos pobres tipos. Incluso si eres engañado, decepcionado, robado, deja que eso suceda, porque lo que es realmente tuyo no podrá ser nunca tomado de ti, aquello que es realmente tuyo nadie lo podrá robar.Y a cada momento no permitas que ninguna situación te corrompa, esa oportunidad se convertirá en integración interna. Tu alma se tornará más cristalina.Osho Dang Dang Doko Dang Chapter2
Comentario: Momento a momento y a cada paso, el Loco deja atrás el pasado. No lleva más que su pureza, inocencia y confianza, simbolizadas por la rosa blanca que tiene en su mano. Su traje contiene los colores de los cuatro elementos del Tarot, indicando que él está en armonía con todo lo que le rodea. Su intuición funciona al máximo. En este momento el Loco tiene el apoyo del universo para dar su salto hacia lo desconocido. Las aventuras esperan en el río de la vida.Esta carta indica que si confías en tu intuición ahora mismo, en tu sentimiento de estar en lo cierto de las cosas, no puedes equivocarte. Tus acciones quizás parezcan "locas" para otros o incluso a ti mismo, si intentas analizarlas con tu mente racional. Pero el "cero", sitio que ocupa el Loco, es el número sin números, en donde confianza e inocencia son las guías, no el escepticismo y las experiencias del pasadoCopyright © 2007 Osho International Foundation
Swadhisthana Chakra




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